martes, 1 de marzo de 2011

1º capítulo. Planes.

-Ven esta tarde...-suplico.
-Ya te he dicho que no puedo-suspira Ash.-Ojalá, de verdad. Id vosotros, yo tengo que cuidar al pequeño Tommy.
-¿Adónde se va esta vez tu madre?
-A no se qué entrevista idiota en San Diego.
-Qué putada.
-Ni que lo digas.
No hacía falta que le preguntase por su padre. Había muerto cinco años atrás cuando le atracaron unos ladrones a mano armada. Él se negó a darles nada,  les desafió y le pegaron un tiro. Estuvo en el hospital tres días, luchando por su vida. No vi a Ash en una semana y cuando la fui a visitar a su casa estaba deshecha, con los ojos enrojecidos de tanto llorar. Estuvo un año en un estado de depresión continuo. Fue una época realmente horrible.
-Presten atención, señoritas-nos ordena la profesora. Yo la ignoro y me fijo de nuevo en lo poco que nos parecemos Ash y yo a pesar de ser tan amigas. Ella tiene el cabello negro cortado al cepillo con las puntas teñidas de un rojo intenso como si de lenguas de fuego se tratase. Lleva un piercing de aro colgando del labio inferior y tiene unos ojos castaños que la hacen parecer inocente hasta que te fijas en el resto de su cuerpo. Sus ángulos son agudos y estrechos y en su fina boca se encuentra una lengua afilada capaz de soltar barbaridades inimaginables.
Al contrario que ella, yo tengo el pelo castaño liso a media altura entre la cadera y la cintura y unos ojos azules que heredé de mi abuela griega. Mis rasgos son finos y dulces, y mi sonrisa inocente es capaz de engañar a cualquiera.
-Señorita Ryde, escuche o se quedará castigada después de...
La última palabra se pierde entre las numerosas voces de los estudiantes. El sonido del timbre marca el fin de las clases y el comienzo del fin de semana. Me levanto y recojo mi mochila antes de que le dé tiempo a acabar de amenazarme.
-Alex, ¿tú vienes esta tarde?- pregunto a un chico grande lleno de tatuajes.
-Lo siento, Helena, no puedo. Me toca turno nocturno en el bar.
Alex trabaja los sábados por la mañana en un bar cercano a mi casa llamado "the Legend". A veces también tiene que sustituir a su compañero los viernes por la noche cuando éste se pone malo, algo que por desgracia sucede a menudo. Es un sitio sucio lleno de hombres aún menos limpios, que acostumbran a pasar el rato bebiendo cerveza, jugando al billar o peleándose. No es un buen barrio.
-Y entonces, ¿con quién me voy yo de copas esta noche?- les pregunto a Ash y a Alex. Ellos se limitan a encogerse de hombros y hacer una mueca en señal de disculpa. Tendré que ir sola. Suspiro y me dirijo a casa. Al salir del instituto un vacío me vuelve a recorrer el estómago. Estoy cansada de la rutina, de ver siempre las mismas caras. Siento que mi vida gira en un círculo que va cada día más lento. Me agobia. Cierro los ojos y respiro hondo. Más tranquila me dirijo a casa.

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